¿Generar un número aleatorio? Muy fácil: seis. Pero no tanto para un ordenador: Puede decirse sin miedo que no existe en la faz de la tierra un aparato electrónico capaz de generar un verdadero número aleatorio. Esto, sin duda, es uno de los motivos por los que el Universo es tal como es. Piénsalo: ¿Cómo puede ser un ordenador tan tonto como para no saber generar un número aleatorio? Es fácil: seis. Bueno … siete.
Cualquier ordenador de pacotilla puede generar un número pseudo-aleatorio. Toma el número de microsegundos que han pasado desde que el reloj interno de tu sistema operativo arrancó, multiplícalo por el valor actualmente en la posición de memoria indicada por ése mismo número, y ya está: Habrás obtenido un número pseudo-aleatorio. Es lo más próximo que estarás de la línea que separa el Universo determinista de la fe en un universo aleatorio. Piénsalo bien: Tu ordenador no juega a los dados.
Dos ordenadores absolutamente iguales generarán el mismo número aleatorio al mismo tiempo, aunque uno esté en Japón y el otro en tu cuarto de baño. Es de escalofrío: sospechosamente parecido a un entrelazamiento cuántico. Piénsalo un poco más, todos los ordenadores del mundo generan números aleatorios de este modo: Cuando juegas a un videojuego, cuando recibes la contraseña para tu tarjeta de crédito, o cuando tu banco online te solicita las coordenadas para confirmar tu operación bancaria. Todo es fruto de un cálculo pseudo-aleatorio que todos damos por válido simplemente porque … sería extremadamente difícil reproducir las condiciones que dieron origen al cálculo.
Ahora piensa un poco más: Tienes un cazo lleno de espaguetis al fuego, el agua ha hervido y has decidido que ya están cocidos: Los viertes en el plato y seis espaguetis caen fuera. ¿Cómo podías saberlo? El número de espagueti, la temperatura exacta de cada molécula de agua en el cazo, la disposición, tamaño y características precisas de cada espagueti, el ángulo exacto en que inclinaste el cazo, la temperatura y la humedad ambiental, el coeficiente de rozamiento del borde del plato … si hubieras tenido todos estos parámetros a tiempo en un sistema de simulación física hubieras sabido cuántos espagueti habrían caído fuera del plato antes de hacerlo. Antes incluso de decidir que querías comer espagueti. Suena a aleatorio, pero no lo es: es pseudo-aleatorio.
Pero ahonda un poco más: ¿Y si tuvieras todos los parámetros que toman partido en la cotización en bolsa de una empresa? Bueno, no serías el primero que lo ha pensado. ¿Y si tuvieras todos los parámetros que afectan al devenir de la humanidad, a cada una de las acciones y reacciones que se producen en absolutamente todos los puntos del planeta, o del Universo? ¿Y si existiera un ordenador capaz de procesarlas en una suerte de software de simulación física monumental? Bueno, tampoco serías el primero que lo habría pensado.
Desde luego, algo es seguro: Todos los parámetros que toman parte en la cadena de acciones por venir son parámetros existentes que pertenecen al presente o al pasado, nunca al futuro. Por lo tanto, todos estos parámetros son observables por definición, dada la tecnología (y el tiempo) suficientes.
Algunos fieles precavidos del Universo determinista opinan que existe un límite teórico en la cantidad máxima de simulación universal posible: Que la complejidad requerida para crear una simulación absoluta del comportamiento del Universo tiende a infinito, consecuencia misma de la infinitud del Universo.
Los fieles optimistas del Universo determinista opinan que en realidad no es tan importante que la complejidad del cálculo y la cantidad de datos necesarios para crear una simulación universal sea infinita: Basta con tomar algunos datos bien elegidos para obtener resultados (léase predicciones) estadísticamente aceptables. El resto puede extrapolarse sin temor a equivocarse demasiado.
A los partidarios del universo aleatorio todo esto les pone los pelos de punta: En el mejor de los casos te dirán que el ser humano no fue diseñado para llegar tan lejos. En el peor de los casos, te dirán que Dios lanza los dados cuando tiene que decidir si un tsunami arrasa la mitad de un país. Los caminos de Dios son inescrutables; de ahí la frase, supongo.
Ahora da un paso atrás para obtener una perspectiva aún más escalofriante: Digamos que dispones de todos los datos que toman parte en tus propios procesos mentales: Todas tus neuronas, sinapsis, procesos químicos y estímulos, dispuestos exactamente en un sistema de simulación capaz de ponerlo todo en marcha del mismo modo que lo haces tu. No parece tan complejo, y tampoco serías el primero en pensarlo: Isaac Asimov, Philip K.Dick, los Wachowskis e incluso Alan Turing o Descartes pensaron mucho en ello.
Sea como sea, sólo hay una pregunta a la que enfrentarse: ¿Es la aleatoriedad del Universo una ilusión de aquello que nos resulta incomprensible, o existe en realidad un mecanismo realmente aleatorio? Y si es así, ¿es éste mecanismo inescrutable?